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La Producción de Bienes y Servicios Ambientales

5 janv. 2018

Por: Lourdes E. Lozano

Panamá, como otros países en la región latinoamericana, enfrenta una creciente contradicción entre sus posibilidades de crecimiento económico y las capacidades de su entorno natural para garantizar la sostenibilidad de ese crecimiento. Al respecto, del año 2000 a nuestros días las autoridades y organismos ambientales apoyan la labor de cnservación para el desarrollo sostenible que llevan a cabo organizaciones de base comunitaria – OBCs - asentadas en ecosistemas de importancia para el Planeta y la región, como los manglares, las zonas marino costeras que contribuyen a la reproducción de los recursos pesqueros, las cuencas hidrográficas y reductos importantes de bosques y de especies en peligro de extinción.  Tales son los casos, por ejemplo, del Programa de Bosques con Vida, el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo Mundial del Ambiente (GEF) de las Naciones Unidas, el fideicomiso de canje de deuda por naturaleza de la Fundación Natura, el programa de gestión de la Cuenca del Canal de Panamá, y las experiencias de negocios y servicios ambientales estimuladas por el Corredor Biológico del Atlántico Mesoamericano (CBMAP).

Urge, sin embargo, que otros actores clave, como las empresas privadas y las PYMES, se sumen a estas iniciativas para facilitar la tarea de identificar y aprovechar las oportunidades que ofrece nuestro país en materia de negocios ambientales, que permitan hacer competitivas las ventajas comparativas que tiene Panamá en recursos como el agua, la biodiversidad y la capacidad de ecosistemas como el bosque de maglar para capturar gases de efecto invernadero. Se trata, en breve, de participar en la creación y el desarrollo de un verdadero mercado de servicios ambientales en Panamá y su entorno regional.

1. ¿Qué son los servicios ambientales?

El ambiente y la naturaleza son cosas distintas. El ambiente es el resultado de las intervenciones humanas en la naturaleza. Esas intervenciones puede afectar negativa o positivamente la capacidad de los ecosistemas naturales para proprocionar servicios como la oferta de agua en cantidad y calidad adecuadas, la calidad del aire que respiramos, la oferta de recursos genéticos, la mitigación del riesgo de desastres, o la presencia de paisajes atractivos, para poner algunos ejemplos. Cuando esas intervenciones son el resultado de emprendimientos destinados a garantizar la disponibilidad de esos servicios para la sociedad, estamos ante un negocio de provisión de servicios ambientales.

El valor de esos servicios está determinado, como en cualquier otro negocio, por el monto del capital y el trabajo invertidos en su producción, y por la demanda social de los mismos. Esa demanda es más amplia de lo que parece a primera vista. Desde una óptica de mercado, la gestión empresarial de los servicios ambientales forma parte de la producción de condiciones naturales sin las cuales sería imposible la producción de bienes y servicios de cualquier tipo. Tales son los casos, por ejemplo, de la relación entre el Canal de Panamá y la cuenca que lo provee de agua, o de la industria pesquera y los manglares que permiten la reproducción de muchas especies marinas de gran valor.

2. ¿Cómo se clasifican los bienes y servicios ambientales?

De acuerdo a los bienes y servicios que ofrecen, los servicios ambientales han sido agrupados como sigue: servicios de soporte, de provisión, de regulación y culturales (MEA, 2005).

Los servicios de soporte son aquellos que mantienen y permiten la provisión del resto de los servicios. Pueden o no tener implicaciones directas sobre el bienestar humano. Son ejemplos, el mantenimiento de la biodiversidad, el ciclo hidrológico, el ciclo de nutrientes, y la producción primaria.

Los servicios de provisión proporcionan recursos tangibles y finitos, que se contabilizan y consumen, y que pueden ser o no renovables. Entre ellos se encuentra la provisión de agua para consumo humano, la provisión de productos como la madera y la producción de comida.

Los servicios de soporte son aquellos que mantienen y permiten la provisión del resto de los servicios. Pueden o no tener implicaciones directas sobre el bienestar humano. Son ejemplos, el mantenimiento de la biodiversidad, el ciclo hidrológico, el ciclo de nutrientes, y la producción primaria.

Los servicios de regulación son los que mantienen los procesos y funciones naturales de los ecosistemas, a través de las cuales se regulan las condiciones del ambiente humano. Entre ellos encontramos la regulación del clima y gases como los de efecto invernadero, el control de la erosión o de las inundaciones. También la protección contra el impacto de los huracanes es un servicio de regulación. Un claro ejemplo de estos servicios es el que nos prestan los manglares.

Los servicios culturales pueden ser tangibles e intangibles y son producto de percepciones individuales o colectivas; son dependientes del contexto socio-cultural. Intervienen en la forma en que interactuamos con nuestro entorno y con las demás personas. Entre ellos se encuentra la belleza escénica de los ecosistemas como fuente de inspiración y la capacidad recreativa que ofrece el entorno natural a las sociedades humanas.

3. ¿Quiénes se benefician de los servicios ambientales?

Los bienes y servicios ambientales nos benefician a todos, con independencia de nuestra condición social, económica y cultural. Unos obtienen bienes propios del territorio en el que vive, ya sea una cuenca, en la costa o en la montaña.  Pero el valor de los bienes y servicios ambientales se extiende mucho más allá de eso. Parte del problema de gestionarlos consiste en que aún son poco conocidos y mal comprendidos por nuestra población. Muchos, incluso, piensan que no tienen costo alguno y que siempre contaremos con ellos, sin importar cómo nos relacionemos con la Naturaleza.  Nada más lejano de la realidad: basta con ver cómo el agua sigue siendo un elemento natural muy abundante en Panamá, pero va siendo al mismo tiempo un recurso cada vez más escaso, en la medida en que aumenta el costo de la inversión necesaria para hacerla útil, y se descuida el manejo de los ecosistemas que la proporcionan. De igual modo, la destrucción de los manglares, además de reducir la diversidad de especies marinas útiles, pone en riesgo inversiones, tierras y otros recursos marino costeros, y contribuye a incrementar los peligors del cambio climático.

4.  ¿Qué podemos hacer?

Hay muchas cosas que podemos y debemos hacer. Necesitamos conocer mucho mejor el territorio, sus ecosistemas y sus recursos para planificar nuestras acciones productivas, desarrollar mejores prácticas productivas que lo utilicen en forma sostenible, educar a nuestra población, y desarrollar políticas públicas y marcos legales que estimulen el cambio de una cultura ambientalmente sostenible. Pero, y sobre todo, necesitamos crear negocios ambientales que generen cadenas de valor entre organizaciones productivas pequeñas, medianas y grandes para garantizar la producción y disponibilidad de servicios ambientales de buena calidad y en cantidad adecuada. 

Esto, por otra parte, no puede ser el resultado de un esfuerzo solamente local. Se trata de un problema global, que requiere iniciativas glocales que permitan aprovechar por ejemplo las políticas internacionales y el compromiso de los países más ricos para disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y aprovechar nuevas fuentes de energías limpias.

Esta Plataforma para la Mitigación y Compensación de la Huella Ambiental es un claro ejemplo de cómo podemos concitar a todos los sectores interesados en obtener ganancias mediante la inversión en actividades destinadas a mejorar nuestras relaciones con la naturaleza, disminuir nuestro impacto ambiental, y generar oportunidades nuevas de negocios, que nos permitan un salto de calidad en nuestro crecimiento hacia mercados aún poco desarrollados como el de los Bienes y Servicios Ambientales.

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